La construcción de la mirada: Babel
”El mirar, ...nos sitúa en una problemática más compleja, donde cuenta fundamentalmente un sujeto interpretante de lo que “mira” bajo un punto de vista que ha sido construido ideológicamente en un determinado contexto cultural.” (La construcción de la mirada, en Hábitat y Comunicación, FADU -UNL)
Espacio Focal
Susan y Richard en Marruecos, un viaje que debía ayudar a la pareja luego de perder a su bebé, fallecido mientras dormía. Ella se encuentra alejada de sus otros dos niños que quedaron en Norteamérica al cuidado de la niñera. No confía en el agua, ni en la gente alrededor, sus movimientos y gestos denotan miedo, mira para todos lados. Su gesto al tocarse la oreja una muestra clara de nerviosismo, su mirada baja mirando el hielo atentamente hasta que finalmente lo tira porque puede ser agua contaminada. Ella seguro piensa en sus dos pequeños tan lejos de ella, y ella en una cultura tan diferente. Él la mira intentando quizás recuperar algo de la Susan anterior, con la que se casó, la mujer que ahora parece una extraña, una persona perdida, triste.
Chieko, una adolescente hipoacúsica que perdió a su madre por suicidio, los chicos de su edad la rechazan y se burlan. Un gesto con la mano pero también con la mirada, con su cuerpo entero rechaza otra injusticia de la vida, el juez da como punto válido para el equipo contrario una pelota que cayó fuera de línea. El árbitro la expulsa del partido.
Amelia, en la foto izquierda abrazando a su comadre en México. El reencuentro con sus seres queridos no sólo por la boda de uno de sus hijos sino el reencuentro con su cultura, con su lengua, con sus raíces. En ese abrazo que comienza antes de abrazar, en la apertura de esos brazos que se abren y la sonrisa de esa comadre y su hijo ya vestido para la boda. Vemos cuerpos en movimiento hacia un punto en común, el punto de estar en casa juntos. A la derecha la fiesta de los novios,el baile y la banda típica mexicana, otro espacio focal que mira a los novios recién casados bailando y la banda musical.
Yussef, un preadolescente hijo de un campesino, que ha disparado contra un micro de turistas, mira fijamente a los ojos al policía que investiga el origen del disparo. El policía y el conductor miran fija y atentamente al niño quien los desvía del camino pero recibe una amenaza por parte de la autoridad. En la tercer foto vemos el cumplimiento de la palabra policial. Luego de una serie de disparos de la policía que terminan con la muerte del hermano de Yuseff, éste se rinde, levanta las manos y confiesa el crimen.
Espacio Centrado
Susan postrada luego de recibir el disparo. Richard necesita saber lo que el médico acaba de decir de su salud y necesita que el guía le traduzca. Ella que antes se mostraba reacia al lugar, a la otra cultura, ahora se rinde ante cualquier persona que la pueda ayudar. No importan el piso de tierra, las manos extrañas de un médico marroquí ni lo rústico del lugar. Ella está en el centro de la escena pero las personas a su alrededor son quienes pueden actuar para ayudarla.
Chieko y sus compañeras de voley festejando con alegría, el punto afuera de la pelota del equipo contrario, antes de que el árbitro dé el tanto al equipo rival.
En el patio de su humilde casa, Abdullah el padre, recibe la terrible noticia de que Yussef el hijo más pequeño ha disparado a la turista americana, ellos creen que murió porque así lo escuchó el padre cuando regresaba a su casa luego de ir a comerciar sus cueros.
Espacio Virtual
En estas imágenes vemos el espacio virtual en todo su esplendor, Chieko se maneja con imágenes ya que no puede escuchar sonidos y a través de las tecnologías logra comunicarse con el mundo circundante a través de ellas: Habla con sus amigos por teléfono, se divierte en los videojuegos o simplemente mira las noticias en tv, en este caso: el disparo en Marruecos a una turista norteamericana con un rifle.
Espacio funcional
Santiago llevando a Amelia, su mamá, y a los niños norteamericanos por el cruce de frontera de Estados Unidos a México. Los carteles y el camino marcado con conos y garitas de pase sin policías, nos muestran lo simple que es cruzar la frontera en ese sentido y según el desenlace sabemos que no ocurre lo mismo al revés.
Richard hablando por teléfono con su hijo mientras se halla en la clínica con su mujer en la sala de operaciones, luego de llegar en el helicóptero dispuesto por el gobierno norteamericano. La enfermera detrás hablando con las personas de administración. Los pisos, el uniforme de la enfermera, el tipo de puertas, las luces, la seriedad de la imagen nos hablan sin palabras de que ese es centro de salud.
Chieko con su amiga circulando por las líneas de cebra como cualquier otro peatón, todos los peatones se conducen por allí, el semáforo indica luz verde para ellos. El ciclista circundando la bici senda demarcada con una línea blanca continua.
Informe:
En la película Babel vemos una parte de la historia de vida de unos sujetos vinculados entre sí por una herramienta hecha por el hombre: un rifle.
Distintas historias, distintos escenarios y culturas hilvanados por ese instrumento que los une por un acontecimiento casi trágico.
Una señora Mexicana, mayor, que ha migrado a los Estados Unidos en la búsqueda de mejores condiciones de vida económicas, que trabaja para una familia que no es la propia, que ha dejado detrás su idioma, su país, sus tradiciones. Todos esos sentimientos medianamente enterrados afloran cuando hace todo lo posible por asistir al casamiento de uno de sus hijos en México. De manera inocente lleva a los niños que están a su cuidado a otro país, no los puede ni quiere dejar, los quiere como hijos propios, los ha criado. Pero por otro lado su corazón anhela estar con los suyos y por eso emprende un viaje peligroso, unas decisiones que le costarán la deportación y el no poder tomar las cosas de su casa, sus pertenencias, lo que consiguió con años de sacrificio y el haber dejado su sitio por todo ello. Como dice el texto de construcción de la mirada: “Ante una misma imagen cada persona puede interpretar un objeto diferente dependiendo de su experiencia, conocimiento, estado emocional, etc.” Amelia no tuvo malas intenciones al llevarse a los niños, fue muy impulsiva, actuó por su estado emocional, del otro lado; las normas y las leyes la ven como una fugitiva que ha secuestrado y sacado de su país a los hijos pequeños de un matrimonio.
También podemos ver este modo de ver las cosas en la vida de Chieko. Desde que nació, el mundo le ha demostrado que es diferente, que para ser aceptada tiene que buscar adaptarse al mundo mucho más que quienes no han tenido ningún impedimento físico. Al llegar a su adolescencia su madre se suicida, los chicos se burlan de ella, “la ven como un monstruo” o así lo expresa ella cuando habla con su amiga, desea acercarse a cualquier hombre en busca de sexo para llenar ese vacío o esa soledad que expresa su mirada caduca, sus reacciones ante las injusticias (El dedo mayor dirigido al árbitro, quitarse la ropa interior ante unos chicos, besar al dentista, desnudarse ante un policía extraño). Las experiencias de la vida fueron influyendo en esas reacciones, esos altibajos que vemos en todas sus escenas.
Esa “...pantalla compuesta por una multiplicidad de discursos socializados que constituyen la visualidad” lo vemos en la mirada de Susan mientras almuerza con su marido Richard. Su bebé ha muerto, él la lleva lejos de sus pequeños hijos a una país alejado, una cultura totalmente diferente. El agua puede estar contaminada, mejor no tomarla. Posiblemente por su mente pasan pensamientos como: si nos pasa algo qué será de los niños, o si pierdo a mi esposo qué será de mi... En este caso la pérdida es esa pantalla que filtra todo lo que pueda ocurrir a su alrededor. Cuando ella se encuentra postrada luego del disparo en esa choza con piso de tierra, pide a gritos que quiere hablar con sus hijos, a pesar de su dolor físico, de su estado, lo único en lo que piensa es en ellos. En cambio Richard está atento a ella mirándola, tratando de encontrar un pedacito de la Susan anterior, la que seguramente sonreía, era divertida, amaba viajar. Las miradas de él son sobre ella. En el almuerzo, en el micro, en la choza, en la llamada a su hijo desde el hospital.
Podemos concluir con la afirmación del texto que: “Formas sociales de organizar la visión son internalizadas con los hábitos y expresiones culturales propias de cada momento histórico”. Otra sería la historia seguramente si Susan no hubiese perdido a su bebé, si ese rifle no hubiera sigo regalado por el papa de Chieko a Abdullah, si Chieko no hubiera nacido hipoacúsica o si su madre no se hubiera suicidado, si Amelia hubiera tenido el permiso de llevar a los niños a su cuidado o el día de la boda hubiera ocurrido otro día. Todos poseemos ese filtro invisible pero casi palpable de las experiencias, los contextos y momentos de la historia donde hemos nacido, las personas con las que nos hemos cruzado, los anhelos alcanzados y los que no. Así cada persona es una mirada, pero una mirada que hoy no es la misma que la de ayer ni será la de mañana.
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